A todo el mundo le gusta estar informado y saber que rige la actualidad. Sin embargo, querer y estar son dos verbos muy distintos y no es lo mismo querer estar informado que, estarlo realmente. Desde Aunperiodismo recomendamos a nuestros lectores el libro “Sobre la televisión” de Pierre Bourdieu debido a que destapa los hilos invisibles que manejan el mundo de la información.

Este sociólogo contemporáneo escribía frases tipo: “A la gente no le gusta que la conviertan en objeto, y a los periodistas menos que a nadie”, y hace asimilar al lector que  lo que siempre le han mostrado no es lo que parece. Suscita dudas que siempre te han rondado por la cabeza pero que no te has parado a pensar, por ejemplo: ¿Cómo se informa la gente que se encarga de informarnos?”, “¿Quién decide que es noticia y qué no?” o “¿Qué intereses se ocultan detrás de ello?”.

La pregunta que te deberías estar haciendo como lector de nuestro medio sería: “¿Por qué me están hablando de un libro de hace 17 años y no del caso Cifuentes?” por ejemplo. Te respondo, líneas más abajo, te estamos preparando para que leas el medio que leas, independientemente de la línea editorial que siga, entreveas las luces y las sombras de las noticias y sepas como suplen las carencias informativas que tienen.

El tiempo es oro y en el mundo del periodismo hay cabida para el interés y la jerarquización. La gente trabaja por distintas cuestiones y cuentan con intereses propios: la televisión se mide por los índices de audiencia para ver si los programas que se emiten tienen éxito o no y ver en que franjas horarias encajan mejor; en la radio, el número de oyentes es quien marca la continuidad de los programas y, en la prensa, el contenido viene delimitado por el los lectores y la cantidad tráfico generado en la red por los mismos.

Este “mundillo” está siendo controlado por los propios consumidores de información, que son quienes definen y deciden que está de actualidad y qué no: destacando aquellas noticias que gustan más y dejando de lado las que no les parecen interesantes. De esta manera que los medios de comunicación van poniendo el foco del contenido de sus publicaciones según las preferencias de la audiencia, a modo de “conquista”. Tú me lees y yo te muestro lo que quieres, reciprocidad, ¿No? Y si solo me tienes a mí como medio de referencia o como comunicador de información, te puedo manipular y controlar a mi manera, elegimos la venda con la que taparnos los ojos.

Esto pone en peligro el concepto de la información libre. Los medios de comunicación nacieron por la necesidad de dar y transmitir voz, pero juegan al despiste con los usuarios, véase el llamado infoentretenimiento que acumula minutos de pantalla, mientras que lo que realmente puede hacer un encendido en la conciencia del ciudadano es tratado de manera esporádica.

Ahora bien, la información no es igual de relevante para todos los medios hasta que nosotros decidimos hacerla así. Está en nuestras manos, la controlamos.

– Por Alejandro García (@Alejandrogg_98)

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